otras alteraciones de la mama
"Un pecho bonito es aquel que armoniza con el resto del cuerpo"
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La cirugía mamaria es, probablemente, la intervención estética más demandada en los últimos años. Además del aumento de pecho, la elevación de senos o la reducción mamaria, las mujeres presentan otras alteraciones de la mama que pueden corregirse con resultados estéticos muy satisfactorios.

Es el caso de la asimetría mamaria, pezones invertidos, areolas de gran tamaño y en el caso de los varones, la ginecomastia.

Cada una de estas patologías debe ser abordada de forma específica.

Asimetría mamaria

La asimetría mamaria es un hecho común que, en mayor o menor grado, presentan casi todas las mujeres. Únicamente cuando la diferencia entre una mama y otra es claramente visible, puede plantearse la visita a un cirujano para abordar el problema con la técnica más adecuada.

En muchos casos, la asimetría es tan leve que pasa desapercibida y no requiere intervenir quirúrgicamente.

Tipos de asimetría mamaria

Cuando hablamos de una asimetría en los senos, en realidad contemplamos no sólo la descompensación en volumen y tamaño, sino también otras posibles diferencias presentes en la forma del pecho, la altura, su disposición respecto del tórax o el diámetro que tiene el complejo areola-pezón.

Es importante realizar un correcto diagnóstico del problema ya que, dependiendo del tipo de asimetría, el planteamiento de la cirugía será diferente. Lo más habitual es tener que realizar una combinación de diferentes técnicas en la misma intervención.

Asimetría mamaria por el tamaño

Pueden presentarse una gran variabilidad de casos.

  1. El caso más frecuente es el de la paciente que acude para requerir un aumento de senos y presenta una asimetría en el tamaño, en estos casos se plantea una corrección mediante la inserción de prótesis mamarias de distintos tamaños para equilibrar el resultado. En este sentido, es primordial realizar un análisis minucioso de las dimensiones de cada seno para poder indicar el tipo de prótesis y tamaño adecuado que permita obtener mamas de dimensiones y forma lo más similares posibles.
  2. El siguiente caso más frecuente es el de la paciente que acude para una reducción mamaria y presenta mamas con una disparidad notable en volumen. El tratamiento requiere una mamoplastia reductiva en la que haya una resección de tejido mamario mayor en un seno que en el otro. En estos casos el diseño preoperatorio es primordial y deberá planearse cuidadosamente a fin de obtener la mayor simetría posible tras la intervención.
  3. El tercer caso más habitual es la paciente que solicita una elevación de senos en el que el grado de descenso de la mama es diferente en cada lado. En función de la diferencia, puede tener que realizarse distinto tipo de mastopexia en uno y otro seno (por ejemplo, mastopexia periareolar en un seno y una mastopexia vertical en el otro).

Pueden darse casos de asimetrías más complejas en los que se requiera un aumento de un seno y una reducción del contralateral. Estos casos son difíciles ya que, aunque inicialmente pueda obtenerse una simetría razonable, la evolución en el tiempo va a ser diferente en un seno que en el otro y puede darse la eventualidad de requerir intervenciones de ajuste con el paso de los años.

En cualquier caso, la pericia y el dominio que tenga el cirujano de las diferentes técnicas empleadas constituyen la mejor garantía para conseguir un resultado armonioso y satisfactorio.

Otros tipos de asimetrías en el pecho

Si bien los casos más comunes de asimetría mamaria suelen tener que ver con el tamaño o volumen de los senos, pueden existir también otras diferencias, como exponíamos anteriormente:

  • En el caso de mamas tuberosas se observan asimetrías frecuentes derivadas precisamente del grado de tuberosidad que puede ser variable en cada pecho.

  • Asimetría en el diámetro del complejo areola-pezón, que se corregirá con una reducción de areolas.

Pueden darse otros casos que sean una combinación de los descritos anteriormente.

Causas probables

Involución mamaria asimétrica

La evolución de cada una de las mamas puede ser irregular con el paso de los años, los embarazos o los cambios propios del envejecimiento. La causa más probable apunta a cambios hormonales.

Disparidad en el desarrollo del crecimiento de la mama

Es la más frecuente.

Extirpación del tejido mamario

Cuando una paciente debe someterse a un proceso médico que requiera la extirpación de parte del tejido mamario (por la presencia de tumores benignos o malignos), puede derivarse una asimetría que requiere una corrección quirúrgica.

Lactancia

Se presentan con frecuencia pacientes que relatan que han amamantado mayor tiempo con un pecho que con el otro (habitualmente lo atribuyen a que el bebé prefiere la leche de un seno mejor que la del otro). La evolución post lactancia puede originar una asimetría en la caída del seno de forma que un seno está más vacío y descendido que el otro.

Malformaciones congénitas de la mama

Existen patologías congénitas que son las causantes de un desarrollo desigual en las mamas. Un caso paradigmático es el síndrome de Poland, en el que hay una falta de formación (agenesia) del músculo pectoral mayor, falta de formación de la mama e incluso del complejo areola-pezón y en casos más extremos se asocian malformaciones congénitas de la mano y de la pared torácica.

Cirugía de la asimetría mamaria

Como exponíamos antes, cada asimetría requiere de un estudio y valoración pormenorizada con el fin de diseñar el mejor modo de abordarla.

Las técnicas más empleadas en este tipo de casos son el aumento de pecho, la reducción mamaria y/o la elevación de senos y corrección de areolas. Es muy frecuente tener que combinar dos o más técnicas en la misma intervención, ya que cada caso tiene características particulares y concretas.

Para lograr un resultado óptimo, debe realizarse una correcta valoración inicial que contemple todos los factores sobre los que haya que incidir y así establecer el plan quirúrgico adecuado.

El estudio previo y el diseño preoperatorio, como en cualquier intervención de cirugía estética, es importante realizarlo con calma y sin prisas para lograr la excelencia en el resultado.

La cirugía para la corrección de la asimetría mamaria se realiza bajo anestesia general en quirófano y con ingreso hospitalario. La vuelta a la normalidad varía en función de la evolución del paciente y del tipo de intervención realizada.

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Pezón invertido

La presencia de pezones invertidos es una anomalía que aparece en el desarrollo de la mama y obedece a una retracción de los conductos galactóforos (los que llevan la leche de la glándula al pezón). Consecuentemente, el pezón queda invertido hacia dentro, oculto en la areola, perdiendo su característica proyección hacia fuera.

Una retracción unilateral del pezón que sobrevenida con posterioridad tras haber tenido mamas normales debe de estudiarse con mamografía ya que puede ser debida a un problema tumoral subyacente.

Podemos encontrar diferentes grados, desde el más leve, donde el pezón sobresale cuando recibe estimulación, hasta el más acusado, donde realmente se da una completa inversión del pezón.

Dependiendo del grado de inversión, su corrección será más o menos sencilla.

Cirugía del pezón invertido

La cirugía del pezón invertido busca la modificación en la apariencia del pezón, para lograr un aspecto natural del complejo areola-pezón y, en general, del pecho de la mujer.

La corrección del pezón invertido se efectúa bajo anestesia local sin ingreso hospitalario. La cicatriz resultante no resulta visible ya que queda oculta en la base del pezón.

Al ser una cirugía de tipo ambulatorio, la paciente puede reincorporarse a su rutina diaria inmediatamente, con la única precaución de evitar mojar la herida durante unos pocos días hasta que haya cicatrizado.

Post operatorio cirugía mamas tuberosas

Es una intervención en la que se practica una mínima incisión, de apenas uno 4-5 mm, a través de la cual se seccionan los conductos galactóforos retraídos lo que permite evertir el pezón y se dan unos puntos internos para el cierre bajo la base del pezón lo que evita que retraiga de nuevo.

En la gran mayoría de los casos, el resultado obtenido es permanente, aunque existe un pequeño porcentaje de pacientes en los que, pasado un tiempo de la cirugía, el pezón puede aplanarse parcialmente. En ocasiones puede también producirse una pérdida en la sensibilidad del pezón, que suele ser pasajera.

En casos leves, que requieran una cirugía de aumento mamario, el problema puede revertirse de forma espontánea por la presión ejercida por el implante sobre el tejido mamario

Reducción de areolas

El tamaño de las areolas es un elemento estético fundamental en el pecho de la mujer, pero también puede afectar al hombre.

En el caso de la mujer, la presencia de areolas de gran tamaño suele ser consecuencia de la lactancia y la maternidad, ya que, durante el embarazo y la posterior lactancia, el pecho de la mujer aumenta de volumen. Debido a que la piel de la areola es más fina que la del resto del pecho, este agrandamiento de la mama provoca una distensión en el tejido de la areola que no vuelve a recuperar su tamaño anterior.

Es frecuente también que en la mama tuberosa la areola sea de mayor tamaño, precisamente por la propia morfología de la deformidad.

En el caso de los hombres, una areola de gran tamaño suele presentarse junto a un crecimiento anormal de la mama en el hombre, conocido como ginecomastia, que también puede corregirse quirúrgicamente con excelentes resultados.

La reducción de areola es un tipo de intervención ambulatoria que se realiza bajo anestesia local. El paciente puede volver a casa de inmediato, y reincorporarse a su rutina habitual.

La cirugía para la reducción de areolas

La cirugía para la reducción de areolas suele ser complementaria a otras cirugías, como puede ser la de la mama tuberosa, reducción mamaria o elevación de senos en la mujer, o la cirugía para la corrección de la ginecomastia en el hombre, aunque puede realizarse perfectamente por separado.

El objetivo es reducir el tamaño de la areola para que sea armonioso con el pezón y el conjunto del pecho.

El procedimiento es relativamente sencillo y consiste en escindir la piel sobrante de la areola mediante dos incisiones concéntricas que limitan la piel areolar a eliminar y que, tras la escisión, se suturan alrededor del nuevo perímetro (incisión periareolar).

La sutura que se realiza posteriormente para unir la piel alrededor del nuevo complejo areola-pezón se realiza con la técnica de round-block, que consiste en una sutura circular permanente que evitará el fruncimiento de la piel y un ensanchamiento secundario de la cicatriz periareolar.

La cicatriz resultante es poco perceptible ya que queda disimulada en el contorno de la areola.

Lipoimplante mamario, lipofilling o Relleno graso

El empleo de prótesis para el aumento mamario no es la única técnica para conseguir un aumento en el volumen de los senos. Para algunos casos existe una alternativa a los implantes que recibe el nombre de lipofilling mamario, lipoimplate mamario o relleno graso.

También conocido como lipotransferencia, el procedimiento consiste en realizar un injerto en el pecho de grasa corporal de la propia paciente extraída de otra zona del cuerpo.

Es una intervención que puede realizarse bajo anestesia general o local, dependiendo del tipo de relleno que deba realizarse.

Casos en los que se recomienda la técnica del lipofilling

Este procedimiento quirúrgico está aconsejado en los siguientes casos

Aumento moderado de pecho

La técnica del relleno graso es adecuada para pequeños aumentos o para corrección de algunos defectos de contorno.

Presenta algunas ventajas frente a la mamoplastia de aumento con implantes mamarios, si bien las indicaciones para su realización son diferentes:

  • Las cicatrices son mínimas, y se reducen a pequeñas incisiones a través de las cuales se extrae la grasa de la zona donante y se introduce en la zona receptora (el pecho).

  • Evita el uso de implantes y su vigilancia posterior

  • El pecho aumentado con grasa propia envejecerá de una forma más natural

También tiene algunos inconvenientes:

  • Las posibilidades de aumento son limitadas dado que el tejido graso injertado tiene que integrarse con el tejido mamario de su entorno y esto solo es posible con cantidades moderadas.

  • Los resultados son buenos en el polo inferior de la mama, en tanto que el relleno en la parte superior del pecho no ofrece los mismos resultados.

  • Una parte variable del tejido injertado puede no prender y sufre reabsorción o pueden producirse quistes oleosos. Estos últimos pueden evacuarse fácilmente por simple punción.

  • Tiene indicaciones muy concretas y no es adecuado en muchas de las pacientes que desean un aumento mamario.

  • Aparición de pequeñas microcalcificaciones que pudieran inducir a error en los diagnósticos mamográficos.

  • Puede necesitar más de un procedimiento dadas las limitaciones en la cantidad de tejido graso que puede injertarse en un solo tiempo.

Correcciones tras una cirugía mamaria

Después de una cirugía mamaria, como puede ser el aumento con implantes, la corrección de la mama tuberosa, u otras, el relleno con grasa propia puede corregir pequeñas imperfecciones secundarias, como, por ejemplo:

  • Rippling, o arrugas que suelen percibirse en la piel como pequeños repliegues y que son frecuentes en mujeres muy delgadas cuando se ha realizado un aumento de senos con prótesis.

  • Doble surco, sobre todo en los casos de corrección de mamas tuberosas, puede aparecer este efecto que se corrige con el relleno con grasa propia.

  • Asimetrías en las mamas que pueden quedar después de la cirugía.

Cirugía del lipofilling mamario o relleno graso

El procedimiento se realiza comenzando con la extracción de células grasas de la zona corporal donde la paciente tenga un exceso. Habitualmente las zonas donantes son las caderas, muslos o la parte inferior del abdomen. Para hacer la extracción se realiza una pequeña incisión y se introduce una cánula para extraer de forma manual la grasa.

A continuación, se realiza un filtrado o centrifugado de la grasa extraída para depurarla y limpiarla de impurezas dejando solo células viables. Estas células grasas resultantes están listas para su manipulación.

El injerto de esta grasa se realiza practicando pequeñas punciones y se infiltra usando para ello una pequeña cánula en las zonas del pecho donde sea necesario.

Las cicatrices resultantes son apenas perceptibles, tanto en la zona donante como en la zona receptora.

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