Es una anomalía de la forma de la mama que se origina durante el desarrollo de la misma. Hay diversas variaciones, pero en el caso más típico se caracteriza por una falta de expansión del polo inferior de la mama con un surco submamario demasiado alto al tiempo que la mama toma un aspecto abovedado y con grados variables de caída. Es habitual la asimetría y la presencia de areolas de gran tamaño.

No obstante, hay gran variación de unos casos a otros, oscilando entre una mama en la que la areola tiene de forma puntiaguda o prominente hasta casos extremos en los que apenas hay mama salvo la situada bajo una areola de gran tamaño.

Su tratamiento varía según el grado de deformidad. En los casos más leves suele ser suficiente la colocación de un implante mamario formando el nuevo surco submamario en una posición más baja acorde con el tamaño de la mama al tiempo que se realizan incisiones radiales para expansionar el tejido mamario constreñido. En otros casos hay que recurrir a redistribuir el tejido mamario mediante plastias internas (plastia de Puckett) o realizar una serie de incisiones horizontales en el espesor del tejido mamario para expandirlo (técnica de Palacín). Para muchos de estos casos nos ha dado buen resultado un tipo especial de implantes de doble cohesividad (Diagon-gel) que potencian la expansión del polo inferior. Hemos sido pioneros en España en el uso de estos implantes, adelantándonos en varios años a su uso por otros cirujanos.
En el caso de areolas de gran tamaño se efectúa una reducción del diámetro areolar aplicando una sutura especial para evitar el ensanchamiento posterior de la misma (Round-Block).

En determinados casos unos meses tras la intervención puede ser necesario realizar un pequeño relleno graso bajo anestesia local sin ingreso para disimular por completo la localización inicial del surco submamario original (lipoinyección para corrección del doble surco) y así optimizar la corrección de la anomalía.

La presencia de pezones invertidos es una anomalía del desarrollo de la mama y obedece a una retracción de los conductos galactóforos (los que llevan la leche de la glándula al pezón). Su corrección se efectúa bajo anestesia local sin ingreso y la cicatriz mínima en la base del pezón no resulta visible.